La historia de un sueño

Doña Ernestina Manuel de Villena

En el principio

El Colegio LA SALLE-SAGRADO CORAZÓN es el sueño hecho realidad de una persona extraordinaria: Dª Ernestina Manuel de Villena (1830-1886). De familia aristocrática, su profunda fe y caridad la llevan a dedicar su vida al servicio de Dios en el prójimo necesitado, especialmente en los niños y jóvenes huérfanos. Ya en 1859, con la ayuda de amigas y personas de la alta sociedad, pone en funcionamiento un Asilo, con un grupo de adolescentes. Pero Dª Ernestina, que es una mujer inteligente y realista, sabe que sus huérfanos no van a salir de su estado miserable si no adquieren una sólida cualificación profesional que les permita ser ciudadanos libres y cabales. Para ello necesita a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, religiosos educadores que ya dirigían en Francia más de mil centros y a los que conocía por su larga estancia en el país vecino. Tras doce años de gestiones, el 26 de febrero de 1878 llegan los primeros Hermanos para hacerse cargo del Asilo de huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús. Este es el germen y el inicio de nuestro Colegio.

La obra comenzó en el Paseo del Obelisco Nº 9 (hoy General Martínez Campos, cerca del teatro Amaya en el barrio de Chamberí) con 4 Hermanos y 35 huérfanos. Pronto aquel edificio se quedó pequeño y los moradores se trasladaron a un local más amplio en la calle Atocha, en el nº 68, cerca de la Iglesia de San Nicolás. Pero la obra crece tanto que Dª Ernestina piensa en una instalación más amplia que fuese definitiva. Se compra, pues, un terreno el barrio de Salamanca y a finales de 1880 comienza la construcción del nuevo edificio. El 15 de octubre de 1884 el personal del Asilo y 70 huérfanos inauguran la nueva construcción, situada en el cruce de Claudio Coello con Juan Bravo. Pronto alcanzó la cota de 300 internos, el número soñado por su fundadora. Muerta Dª Ernestina, el Asilo continuó con el ímpetu e impulso que ella supo imprimirle. Poco sabemos de la vida diaria del Asilo en los primeros años: enseñar a leer y escribir, cálculo, urbanidad, formación cristiana, la dedicación generosa a los huérfanos, los magníficos talleres de artes gráficas instalados en el edificio de los que los internos salían, además de una sólida formación humana y cristiana, dominando los secretos de las profesiones de tipógrafos y encuadernadores.
La amplitud de los locales y el reconocimiento a la labor educativa que se realiza hace que el número de alumnos aumente considerablemente cada curso. Así, en el curso 74-75 había 1076 estudiantes (de 6 a 19 años), 516 internos (procedentes de diferentes regiones españolas) y 560 externos (afincados en la capital, principalmente en los barrios adyacentes al Colegio). Hasta los 14 años se impartían los 8 cursos de EGB con 714 estudiantes y de 14 a 19 años funcionan tres ramas de Enseñanza Profesional (Artes gráficas, Metal y Madera y Electrónica), con 362 aprendices.

La evolución de la sociedad española y madrileña en estos últimos años, los cambios educativos que se han producido y el propio devenir de la institución La Salle han derivado en adaptaciones y transformaciones que nos llevan a la situación actual. En estos momentos el Colegio La Salle-Sagrado Corazón es un centro complejo que ofrece una amplia oferta educativa (concertada en todos los niveles): infantil, primaria, secundaria obligatoria, bachillerato (modalidades de Ciencias de la Naturaleza y de la Salud, Humanidades y Ciencias Sociales y Tecnología), ciclos formativos de grado medio (Equipos Electrónicos de Consumo, Gestión Administrativa y Preimpresión en Artes gráficas), ciclos formativos de grado superior (Administración y Finanzas y Sistemas de Telecomunicación e Informáticos), educación especial, educación compensatoria, diversificación curricular, garantía social (programas de Carpintería de Aluminio, Electricidad de Baja Tensión y Servicios Auxiliares de Oficina) y dos aulas ACES con el perfil de Electricidad y Manipulados de Artes Gráficas, con unos 1550 alumnos (todos externos) educados por 105 profesores que día a día intentamos poner en práctica el objetivo de San Juan Bautista de la Salle de educar humana y cristianamente a los niños y jóvenes, y especialmente a los más necesitados.